El desafío fue convertir un concepto técnico complejo en un prototipo integral y coherente: una máquina pulverizadora de nueva generación donde la arquitectura de sistemas, la interacción operario-máquina y la lógica operativa respondieran como un todo unificado.
El abordaje fue sistémico desde el inicio. Se definió la arquitectura de propulsión híbrida (motor diésel central con motores eléctricos independientes en ruedas) y a partir de ahí se distribuyeron los componentes: sistema de pulverización, depósitos, cabina y gestión de químicos.
El foco central estuvo en la interfaz: traducir las acciones del operario en respuestas claras y precisas del sistema. Se diseñó una interfaz distribuida en múltiples pantallas que concentra información crítica y control operativo, incorporando pulverización selectiva mediante sensores y cámaras, y monitoreo en tiempo real de variables clave.
Un prototipo funcionalmente coherente que integra sistemas de alta complejidad (propulsión, pulverización, monitoreo y control) en una propuesta de producto alineada al uso profesional agroindustrial. La solución demuestra que el diseño industrial puede ser el puente entre tecnología de punta y usabilidad real en campo.
Sistema de propulsión híbrido: motor diésel principal con motores eléctricos independientes en cada rueda.
Pulverización selectiva mediante sensores y cámaras con corte por sección.
Válvula dosatrón para gestión y dosificación de químicos.
Cabina con acceso inferior tipo ascensor para mayor ergonomía operativa.
Interfaz distribuida en múltiples pantallas: pantalla de control principal y pantalla de monitoreo de variables en tiempo real.
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